La realidad de nuestros tiempos

A 50 días de que la vida académica activa se detuvo por las cuestiones sanitarias, la vida escolarizada cambió radicalmente, buscando estrategias que para un sector de la población infantil ha sido laboriosa, sin embargo para nuestra comunidad Montessori es el momento de plasmar en la vida de casa el acompañamiento que se forja en la libertad, acompañando al niño en su proceso educativo y seguir nutriendo las alas de aquellos que volaran en búsqueda de un mejor mundo y que son nuestros niños.

Sin embargo surgieron inquietudes ante esta realidad lo que me llevó a reflexionar si ¿realmente existe un niño que pueda atrasarse académicamente? y la respuesta es NO ya que  vive dentro de una familia, rodeado de sus padres y hermanos, la barrera de los prejuicios  es el principal obstáculo en su desarrollo, el niño recorre su propio camino, claro está que existen los cuidados especiales, pero es su vereda, su realidad y al igual que todos está en la búsqueda de la meta en los retos que día a día se le presenten  en un mundo que para él es asombroso y que busca explorarlo y aprender de él.

María Montessori observó cada comportamiento de los niños, se admiró al descubrir que si algo le interesaba se empeñaba en conocerlo, aprenderlo y vivirlo, descubriendo que la inteligencia se desarrolla por medio de la actividad, la cual, además lo lleva a convertirse en un ser independiente; es importante descubrir que el manejo de los sentidos lleva al éxito deseado en el proceso educativo, el tacto, la vista, el oído y el gusto se motivan y se fortalecen, lo que para muchos puede ser algo sencillo para el niño los elementos mencionados son sus herramientas para disfrutar el mundo de la educación.

En cambio lo que si atrasaría a nuestros pequeños sería el regaño, la reprensión  o la  sobreprotección, al niño  se le debe permitir  hacer lo que  tiene que hacer por sí mismo, debemos evitar interrumpir cuando encuentra el punto de su atención, descartando las reglas sin sentido, y solo así descubriremos que él ya tiene sus propias actividades que son adecuadas para su desarrollo.

Espero tengamos claro que la casa no es encierro, es el mundo del niño, hoy no se tiene una verdadera certeza de cuándo se iniciará la vida normal, la vida hecha para el niño en dos mundos “la casa y la escuela”, sin embargo al reflexionar esto descubro que hemos llevado a casa cada herramienta, cada ejercicio que desde el amanecer hasta el momento del descanso el niño trabajará en  su mundo, jugará pero aprenderá, forjará por si solo elementos que al ser constantes le desarrollará hábitos, que se sentirá orgulloso al mostrar sus nuevos triunfos a sus padres y que si no se les ponen barreras como las antes mencionadas, pasarán estos días en una etapa divertida, creativa y con resultados en su educación.

Y para terminar recomiendo que disfruten del maravilloso mundo de sus pequeños, los cuales estoy segura se encuentran en casa conociendo y reafirmando su espacio de vida en el cual se afianza el conocimiento que se transportará a la vida escolar una vez que pase este proceso de cuarentena.

MARIA GUADALUPE ATILANO BAUTISTA

GUIA MONTESSORI CASA DE NIÑOS «D»



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