Educación y Paz

Dentro de las grandes contribuciones que María Montessori nos heredó, es innegable reconocer el trabajo que realizó en la serie de conferencias que impartió durante los años 30 sobre la paz.

Pareciera que después de más de ochenta años, sus palabras y sobre todo su ferviente compromiso con el niño, cobra más vigencia. Como ella bien lo planteaba “lograr una educación capaz de salvar a la humanidad no es en absoluto una tarea sencilla: implica desarrollar la espiritualidad del hombre, realzar su valor, como individuo y preparar a los jóvenes para que comprendan la época que les tocó vivir” (1937)

Bastaría una pequeña mirada a nuestro alrededor y podríamos observar las consecuencias de la ausencia de esa educación; la carencia del desarrollo de la espiritualidad del hombre, que el día de hoy pareciera cubrir de un gris profundo los cielos de la humanidad. Resulta sorprendente como describe aquella realidad (lejana sólo en años)  de la sociedad, en donde destaca una organización, pero sólo de las cosas “ y no de la humanidad… cada persona se aparta de los demás por sus intereses particulares, cada uno busca solamente algún tipo de trabajo que satisfaga sus necesidades materiales y es atrapado por los engranajes interactuantes de un mundo mecanizado y burocrático”.

Y sin embargo, ante un diagnóstico poco favorable de nuestro futuro como sociedad, su perspectiva después de tanto tiempo, sigue luciendo como un resplandor de luz que nos puede orientar hacia direcciones distintas, pero, ¿hasta qué punto estoy dispuesta (o) a moverme en otro sentido?  La misma María Montessori lo menciona; “Los adultos somos muy rígidos. Siempre nos quedamos en el mismo lugar, en cambio el niño es puro movimiento. Se mueve de aquí para allá y nos eleva muy por encima de la tierra” (1939).  Ante esto ¿Cuál es nuestro compromiso para con los niños? ¿Qué adulto estoy ayudando formar?  porque la paz y el verdadero desarrollo en el sentido más amplio del ser humano se construye justo en los primeros años de la vida, es justo él nuestra respuesta, en la cual debemos apostar todos nuestros esfuerzos como eje de transformación social. Ya hace más de medio siglo que una mujer nos propone un camino:

“Todo ser humano que trabaja por el bien común, está construyendo aun sin darse cuenta un mundo nuevo, que ha de ser un mundo de paz…“María Montessori  (1939).

El cual, es justo eso, sólo un camino, que cada uno de nosotros es libre de elegir y de transitar es una decisión personal.

«No hay camino para la paz, la paz es el camino». Ghandi

 

Guía Montessori T1C

Alma Ofelia Flores Quintana 



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