¿Por qué elijo vivir la filosofía Montessori?

Al tomar la decisión de llevar a nuestros hijos a una escuela con método Montessori es importante tener presente que no solo van a adquirir conocimientos, en casa comenzaremos a vivir y experimentar cambios en nuestros hijos y por consiguiente en nuestra forma de vivir. Lo que nos lleva a tener congruencia entre lo que practican cotidianamente en su ambiente escolar y familiar. Al conocerlo, nos daremos cuenta de que todo tiene una razón, un porqué, una lógica; las cosas y situaciones tienen un sentido, llevan un orden, todo está conectado. Algunos principios que sustentan la metodología Montessori son los siguientes:

  • Respeto al niño, ser vivo y naturaleza: se toma en cuenta al niño, su ritmo y sus necesidades. La guía, quien realiza esta conexión entre el material y el niño, va despertando su interés y motivación por trabajar y practicar. Sin poner límites a sus ganas de aprender y a su curiosidad por explorar el mundo.

 

  • Fomenta su independencia: enseña a los niños a valerse por sí mismos, a tomar decisiones, a fortalecer y desarrollar su voluntad para tomar decisiones y enfrentar sus consecuencias, tienen libre elección. Forma niños dóciles, conscientes del esfuerzo que suponen las cosas, valoran el orden porque viven cotidianamente esa congruencia.

 

  • Favorece la concentración: es un método que nace de la observación, la guía es guardiana de cada niño y cuida que se respeten esos momentos en donde él está absorbiendo, descubriendo y explorando. Todo el tiempo el niño se construye, mientras está en su ambiente repite los materiales y se le presentan nuevos retos de acuerdo a su edad, intereses y necesidades.

 

  • Integra a toda la familia, es un estilo de vida: los adultos van adquiriendo una nueva visión del niño, se transforman interiormente. En casa se vive una inclusión y respeto por las necesidades, intereses y gustos de cada integrante de la familia.

 

  • Materiales científicos: es un aprendizaje activo, con materiales bonitos, sencillos y específicos para cada área. Se aprovechan los periodos sensibles (su interés de acuerdo a su edad), aprende por medio de todos los sentidos y tiene libertad de movimiento.

 

  • Transmite paz, serenidad y valores: fomenta su aprendizaje a través de “acción – consecuencia”, que se le hacen ver al niño. Se va preparando para la realidad de la vida,  enfrentando y resolviendo situaciones que se le presentan, de forma natural. Con el material de trabajo sucede lo mismo, porque cuenta con un control del error, en donde él puede experimentarlo y corregirlo por sí mismo. “Ayúdame a hacerlo yo solo”.

 

  • Aprende a través del entorno que lo rodea: se desenvuelve en un ambiente preparado, esto es clave porque trabaja en un lugar bonito, que transmite paz y serenidad, los niños son seguros y adaptados. Todo está a su nivel, estableciéndose un orden mental, aprende a apreciar el arte, las plantas. Se familiariza con conceptos de forma concreta, como las matemáticas, gramática, manipula, experimenta. Tiene solo lo necesario, está minuciosamente cuidado y preparado para el niño.

 

  • Tener fé en el niño: tiene la oportunidad de aprender y equivocarse, se confía en él cuando manipula herramientas de uso cotidiano en sus actividades de trabajo, cocina, juego.

 

Por Claudia Terrazas Marín

Guía de Casa de Niños A

 



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